Mistress Wife
Disciplina: el área donde se desdibujan las líneas entre el necesario control y el BDSM rotundo. Aquí es donde la mayoría de las mujeres fracasan y les entra el miedo. Después de todo, ¿cómo disciplinar a un hombre hecho y derecho? Las ideas se disparan y te dices a ti misma: ¿Tengo que hacerlo? ¿No quiero hacerlo? ¿Por qué tengo que hacerlo?
Muchas mujeres se sienten incapaces de llevar tan lejos su nuevo papel. Después de todo, ahora él es muy capaz de funcionar sin disciplina, así que por qué necesito disciplinarle. Lo necesitas porque si no lo haces se volverá cada vez menos sumiso y menos atento a tus necesidades. En no mucho tiempo, su vieja personalidad retornará y vuestra relación se resentirá.
Sólo por medio de la disciplina crecerá tu dominio y florecerá la relación. Recuerda que tu hombre ha sido entrenado desde que nació para obedecer las instrucciones de su matriarca, y que, en su mayoría, son buenos chicos hasta que se les sube la testosterona. Una vez que llega la testosterona, comienzan a comportarse como cavernícolas y a volverse inútiles para cualquier mujer. La disciplina les hace recordar su entrenamiento de la infancia, y vuelven a merecer la pena. Recuerden señoras, si pasas por alto la disciplina, puedes también olvidarte de la relación.
Al principio, y en su mayor parte, la disciplina se utiliza cuando se quebranta un norma, por una falta de respeto, por hacer mal un trabajo y como mantenimiento. Sí, incluso aunque lo esté haciendo todo perfectamente, la relación y sus procesos mentales necesitan mantenimiento, y eso se consigue también por medio de la disciplina. Utilizar la disciplina con tu hombre es como reiniciar el ordenador cuando se bloquea. Simplemente, funciona mejor cuando lo haces.
La primera cosa que debes recordar es disciplinarle con tus palabras. Dile cuando se está portando mal y, si lo está haciendo bien durante un buen tiempo, encuentra algo que justifique un tirón de oreja. Si señora, has leído bien, tírale de la oreja. Digamos que si no ha limpiado correctamente la taza del water... agárrale por la oreja y llévale, como a un niño pequeño, al inodoro y tira de él hacia abajo hasta que esté de rodillas mientras tú continúas de pie... entonces suéltale la oreja y muéstrale dónde ha fallado en su tarea. Una vez hecho eso, vuelve a agarrarle de la oreja y recrimínale por el trabajo tan mal realizado.
Este tipo de toque verbal o livianamente físico le mantendrá tuyo. Él estará encantado y tú podrás florecer y prosperar. Esto es, desde luego, lo más básico de lo que tienes que hacer. El toque verbal o livianamente físico como disciplina es como las flores que te trae; sencillamente, no duran. No importa el cuidado que pongas, se acaban marchitando.
La azotaina en el culo
No hay discusión, la única forma de larga duración para disciplinar a un hombre es azotar su culo desnudo con una pala o un látigo.
¿Por qué en el culo desnudo? Al requerirle que desnude su culo, se ve obligado a bajar sus defensas al mismo tiempo que sus pantalones. Cuando se le ordena bajarse los pantalones e inclinarse, la testosterona desaparece, y vuelve a ser el niño travieso que sabe que merece y necesita una azotaina. Te honrará por tu atención.
A causa del tamaño del hombre y de su naturaleza física, su culo no debe ser azotado en demasía con tu mano. Si lo haces, te harás más daño tú que a él. Esa es la razón por la una mujer debe tener un cepillo, un cinturón o un látigo para esos momentos especiales en que se requiere una azotaina.
Una de las reglas básicas que utilizo para comprobar si he propinado la azotaina correcta que se requiere para la disciplina es ver si hay marcas en el culo. Si no veo ninguna marca, sé que está disfrutando de la azotaina y no aceptándola como un castigo. Las marcas en su culo constituyen el único testigo que nos permite asegurarnos de que está recibiendo lo que queremos que reciba como castigo. Cuando mi hombre era más joven, no le aparecían señales con la misma facilidad que ahora. Cuanto mayor sea tu esclavo más fácilmente surgirán las marcas. Pero estate segura de que ves marcas en su culo, para asegurarte de que le estás dando lo que se merece y lo que necesita para mantenerse disciplinado.
Estoy segura de que a algunas de las más novatas os resulta complicado apreciar la diferencia entre la disciplina y el castigo, así que trataré de explicarme. Disciplinar a tu hombre es administrarle azotes para que se comporte correctamente (y debes proporcionar disciplina a tu sumiso continuamente; al menos con una cierta regularidad). Tu sumiso debe ser castigado verbalmente o físicamente disciplinado o retornará a sus formas machistas y acabará por faltarte al respeto o contestarte. La disciplina es el medio que tiene la mujer para mantenerle en el lugar que le corresponde (completamente entregado a cualquiera de tus deseos o caprichos). La disciplina le mantiene haciendo cosas para ti sin que tengas ni siquiera que pedírselas.
El castigo es castigo. La disciplina se aplica aunque no haya hecho nada mal. El castigo cuando ha hecho algo mal.
Todo énfasis sobre este asunto es poco, tú esclavo debe recibir azotainas regularmente, junto con latigazos verbales, simplemente para mantenerle en su sitio y a tu servicio. No, no necesariamente todos los días; pero si no le recuerdas quién y qué es, tú te arrepentirás y él será infeliz. Otra vez, señoras, mantengan a su hombre disciplinado o prepárense para las consecuencias de tener un varón descontrolado por la casa.