Se arrepintió de haber llorado.

Se sintió completamente atraído por esa dorada belleza...

y avanzó caminando

... Lento... Muy lento... Como en un sueño... Lento y suave... 

¿Qué Amo no se siente dichoso de ser paciente y sosegado?, ¿Qué Amo no disfruta saboreando el tiempo y las ganas?, ¿Qué Amo no seduce solo con su contemplación serena?. Y sin embargo, siente ansias. Mantiene la ambigüedad hecha espacio y tiempo, lejanía y abandono y siente ansias. Percibe la necesidad, el deseo, padece la ausencia, y siente ansias. Su natural instinto le dicta la posesión inmediata, al momento de desearla, y siente ansias, ansias inmensas de no poder tener aquello que precisa, aquello que desea, aquello que en su infinito saber, echa de menos, y siente ansias.

No sucede siempre, más bien solo unas cuantas veces a lo largo de la creación, pero seres sumisos, joyas perfectas, personas especiales, mentes privilegiadas, seductoras incansables, provocan ese ansia. Hermoso privilegio y tortura comprender la ansiedad, dominarla, explotarla y someterla, también la ansiedad, a los estrictos dictámenes de la serenidad debida de un Amo. Cruel pesadilla a veces, estigma de nuestra alma, que solo concibe tener, poseer y no alberga en modo alguno la espera. Cuánta ansía acumulada, cuánta lujuria desmedida, cuánta pasión desatada, cuanta necesidad aturdida, y nuestra paciencia, a veces, muchas veces, amordazada. Sentir el deseo infinito de tener un juguete perfecto y no concebir sino la espera, espera traidora, impía.

Qué increíble orgullo provocar la ansiedad, culminación de una seducción imperecedera.. orgullo del ser causante, tortura gentil del que la sufre. Amo o esclava, qué más da para sentir los designios de la diosa ansiedad que nos conduce a la impaciencia, torpe, absurda, tremenda. ¿Puede un Amo evitarla?, ¿Por qué, para qué evitarla?, ¿Para convertir artificialmente a un Amo ansioso en un Amo paciente?, ¿Fingir?, ¿Fingir un Amo?. Crecen bigotes absurdos y verdea mi piel al pronunciar la palabra. Fingir, abominable concepto desterrado de la mente de un verdadero Amo. Ansioso pues, de no tenerte, ansioso de esperar y esperar ilusionado, mezcla de pasión, ilusión y tortura, que conjugar al buen entender de un buen dueño de juguetes a los que vale la pena dedicar odas, saludos y recuerdos. Qué extraordinarios seres, verdaderamente sobrenaturales.

Ansia, deseo desbordante que exuda en cada poro de la piel. Sensación de cambio radical en el ser maduro racionalmente entregado en cuerpo y alma. Hay un antes y un después del encuentro con el que ya es tu Dueño. Y lo es por fuerzas ajenas a tu voluntad. Sería impensable negar o forzar este sentimiento. Encuentro propiciado por la voluntad de la caprichosa diosa casualidad. No hay posibilidad de entendimiento racional. Es impensable e incomprensible pensar en la vida anterior cuando El no te habitaba. Solo cabe la asimilación y aceptación del sentimiento que embarga el alma y el cuerpo hasta hacer sentir que ya no te pertenecen. Cada palabra hace desear más, cada silencio hace rogar el fin del deseo insatisfecho. No se puede pensar, la ansiedad nubla cualquier discernimiento. Ser poseída por tu Dueño y Señor. Mostrarle la total entrega en cada feliz aceptación de sus deseos.

Apetencia, ganas, deseo, ansia. Nuevos conceptos para estas palabras. Ansia que nace de la entrega total y completa de una mente, un alma y un cuerpo. Ansia alimentada de conversaciones, confianza, compatibilidad, cotidianidad, compenetración, complicidad. Deseos no saciados , deseos insatisfechos que provocan un estado caótico en los sentidos, dedicándose estos a desear al que es Dueño, sin preocuparse más que por cumplir sus deseos en la magia de una entrega total. Magia que nace en el encuentro propiciado por la diosa casualidad, bendecido por el Amo universal y acunado por la diosa ansiedad.

Diosa casualidad os suplico concedáis fin a esta deliciosa y sublime tortura propiciando el encuentro con mi Dueño y Señor, con mi esclava.

  

SirGod