LA INOCENTE PERFECCION DEL CIRCULO
Escrito por amogorddark@hotmail.com
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El hombre y el animal no sólo se diferencian entre ellos
por la razón. También, a despecho del derecho canónico y de nuestra rancia moral
judeo-cristiana, somos distintos por el sexo. Como no tenemos celo ni
estaciones, y como tampoco nos pasamos el dia haciendo el amor, nos dedicamos,
como en tantas otras actividades, a maquinar, a elucubrar. A crear paraisos
artificiales que, más que liberarnos, son un poco nuestra cárcel. Un chorro de
neuronas que visionan nuestras limitaciones. No sólo por la boca muere el pez;
muere también por su imaginación erótica. Con el sexo, las taxonomias no están
tan delimitadas como con la razón iluminada: No todos los hombres están por
encima, en la cúspide del gran edificio animal. La fantasia y el deseo sexuales
nos pueden revelar a un hombre casi prehistórico, arqueológico y primitivo, o
por el contrario refinado, culto, exquisito, civilizado. Depende de lo que sueña
que tiene entre las manos: las tetas o el culo.
El culo es, para los sensibles, una categoria superior. Puede ser pequeño, pero
siempre será infinito porque es redondo. El culo es un cir-Culo pitagórico,
cabalístico, hermético, para iniciados. Tiene la misma forma que una de las
abstraciones cognoscitivas más sencillas e inimitables.
Es el sello, la marca de milenios de reflexión, de contemplación. El culo es el
álgebra del sexo. No todos pueden entender qué esencia esconde en el interior
enigmatico de su masa carnosa. Para poseer el culo como se merece hay que
conquistarlo con la disciplina. Como para asimilar la agnóstia del circulo, y
despues rendir culto a esta forma aún superior, porque dos cir-Culos forman un
culo. Añadida a la perfección, su simetria.
El culo está ahí. Detras. Sin brazos ni piernas que le protejan. Sin unos
sentidos que puedan permitir ver qué es lo que se está haciendo con él. Es la
parte más desprotegida, más indefensa, del Eros humano. Este culo único en toda
la evolución, patrimonio exclusivo de los hombres. En las mujeres más indefenso
aún, porque carece de vello que lo proteja, que lo oculte. Y en la pugna
erótica, sin ningún escudo que lo defienda de tan llamativos ultrajes, se
muedtra tal cual es, se muestra diáfano, entero, sin arrogancia pero también sin
remilgos. El culo, fuera de toda connotación erótica, es la parte más inocente
del cuerpo humano.
¿ Y cómo esta sublime perfección no sólo se muestra tan vulnerable sino que
además exhibe una cándida y boba inocencia?. La natural candidez es la mejor
treta, el engaño, el guiño que el culo hace a los torpes, a los simples y
primitivos del amor. Ese exhibicionismo del culo desarma de deseo a los
intrépidos incultos que no aprecián que, tras esa perfección simbólica, el culo
guarda un tesoro: un tesoro tambien sintético. Colocándose el la intersección
del tiempo y del latigo, en constante infinitud, y sin caer en el engaño de la
ingenuidad carnal, se rompe la barrera de la lógica y se cruza la linea de lo
mistérico. Alli está esa esencia pequeña y sublime. Pequeña y de infinitas
posibilidades para el que es capaz de superar todas las pruebas. El ano es el
sexo de los no iniciados.
Para el hombre érotico civilizado el culo no es inocente, él sabe que su
naturalidad es el refugio de la perversión más exquisita. se sabe crisol de
milenios de sabiduria. Y sabe que guarda una brillante gema, más brillante que
el sol. Eso enfurece al iniciado; se siente provocado por tanta falsa inocencia.
Que tanta perfección se muestre así, sin ningún recato...
Después del supremo conocimiento, el culo enciende el orgullo del occidental. Y
despierta su deseo perverso como el propio culo, pero opuesto a él. Un deseo
sádico. Porque el culo es un pervertido provocador que vale mucho y nunca se
esconde; y el iniciado tiene que demostrarle que lo aprecia más que nadie, pero
tiene que corregirlo en su perfecta actitud, ultrajándolo. El culo provoca una
de las perversiones más refinadas, una perversión de los sublimes. El sadismo.
El sadismo por impotencia, porque el culo- por mucho que se le ultraje- nunca
dejará de ser inocente y perfecto. Es un círculo vicioso. El iniciado es sádico,
el culo masoquista. El animal destruye para sobrevivir, y el hombre refinado
acaba tambien intentando destruir para que su cultivada sensibilidad sobreviva.
Y todo por el culo.
El culo. El culo. también podemos hablar de los culos. Las redondeces que
contienen mucho de la psicologia de su portador. El culo gordo de los abúlicos y
pusilánimes. El culo grasiento y rezumante del sosiego inapetente de la
ignorancia. El culo musculoso y atlético de aquellos que estan dominados por el
nervio de la acción. El culo respingón que gusta de contoneos, propio de los
fatuos. El culo amplio, ancho, plano, de los que no han sabido hacer buen uso de
él, aquellos que han dilapidado su tesoro. El culo agresivo, el culo
impertinente, el indiferente, el culo volitivo. Podriamos decir, jugando con
Machado, que el ojo del culo no es ojo porque lo veas, es ojo porque te ve.
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