SADOMASOQUISMO: SE ABRE EL TELÓN
Escrito por Kurt
master48bcn@yahoo.com
http://clubrosas5.com
Las prácticas sadomasoquistas en general y las relaciones de dominación y
sumisión en particular, han estado siempre ocultas tras el telón de la censura y
la represión, incluso la autorepresión de sus practicantes. Considerados como
perversiones o vicios, hasta se han relacionado con hechos delictivos. En la
actualidad se empiezan a abrir las puertas, despacio; el poder de la información
se pone al servicio del sexo y, lo que ayer era sucio, hoy es una forma más de
buscar la felicidad a través del placer, con los únicos límites que la razón
dicta: entre adultos, de forma sana, segura y consensuada. Para Don Luis García
Berlanga, la hipocresía es lo realmente perverso, ya que cerrar puertas a la
imaginación significa cerrar puertas al placer: “Porque el no rastrear las
pasiones, descubrirlas, y sacarlas a la calle, es estar constreñidos siempre por
el corsé, no precisamente el erótico, sino el del miedo a descubrir la propia
libertad.”
El neurólogo y psiquiatra alemán, Richard Freiherr von Krafft-Ebing (1840 –
1902), acuñó los términos de sadismo y masoquismo, basándose en los escritos del
Marqués de Sade y en los de Leopold von Sacher-Masoch; la palabra sadomasoquismo
es bastante usual, pero esta acompañada en numerosas ocasiones por siglas como
BDSM (Bondage, disciplina, sadomasochismo) o D/s (Dominación/sumisión), mas
desconocidos entre la mayoría de gente, pero igualmente intimidatorios, sobre
todo para aquellos que nunca se han preocupado de ver más allá de los látigos,
las esposas y el dolor. El rechazo es aún mayor cuando se pasa a usar palabras
como Amo, Ama, sumiso, esclava...Sibil-la Martí es sumisa, vive con su Amo desde
hace más de un año y es consiente de la desinformación y los prejuicios que
todavía hoy, aunque menos, rodean estas prácticas: “La mayoría de la gente
cuando piensa en BDSM piensa en tacones de aguja, cuero y latigazos. La verdad
es que en los dos años y medio que llevo dentro del BDSM no he visto un tacón de
aguja, no me han dado latigazos jamás aún y no he sentido más cuero sobre mi
piel que el de mi collar, un símbolo externo de que pertenezco a mi Amo, de la
misma manera que una alianza puede indicar una relación matrimonial.”
La mejor forma de entender las relaciones D/s es viéndolas como un juego, en el
que unos participantes adoptan el papel de dominante y otros de sumiso o sumisa;
es un juego entre adultos que se realiza de forma consensuada y, por supuesto,
sana y segura; sí falla uno de estos tres puntos, se convierte en abuso, y el
abuso no es D/s; dejar clara esta última cuestión facilita
muchísimo la comprensión de esta forma de vida. Sí en algún momento la relación
no satisface o deja de ser divertida para alguna de las partes implicadas, es
que algo no funciona. Esta cuestión también la tiene muy clara Sibil-la: “Lo mas
importante de todo es que me someto a quien yo quiero (y me demuestra
constantemente que merece el regalo de mi entrega) y porque yo quiero. Nadie me
obliga a ello, soy libre de dejar a mi Amo en el momento en que la relación no
me satisfaga, de la misma manera que él lo es de hacerlo. Es decir, por encima
de todo es una decisión personal, libre y madura.”
Una sesión es la puesta en escena del juego como tal y, antes de comenzar, se
toman todas las medidas de seguridad oportunas para evitar problemas. Está claro
que, si se va a azotar, hay que saber dónde y cómo se azota: nadie busca
lesiones, sólo placer; con el bondage (ataduras) ocurre lo mismo: sí no se sabe
hacer correctamente, lo ideal es no practicarlo. También es – o debe
ser – usual decidir una palabra o señal de seguridad que pueda utilizar la
sumisa o el sumiso en caso de requerirlo. Aunque hablar de normas o algo
parecido dentro de la D/s significa equivocarse necesariamente, ya que cada
persona, cada pareja, o grupo pone sus propios limites y sus propias reglas.
Dentro del desconocimiento general de este tema, es más sencillo entenderlo como
una manera alternativa de practicar el sexo, pero la D/s no siempre es solamente
sexo. Cualquier pareja vive su relación libremente y hay algunas que optan por
llevar la D/s a la suya; estos roles pueden intercambiarse, o no; otra vez,
depende de ellos.
El desconocimiento vuelve a hacer caer en el equívoco; normalmente se ve a la
persona dominante como un ser desalmado al que le gusta que le sirvan y usa su
fortaleza, mental y física, para conseguir su fin; nada más lejos de la verdad:
el buen Amo es, a su vez, Maestro, guía y protector. Maestro que enseña a su
alumna o alumno a conocerse a sí mismo, a explorar el jardín de sus más ocultos
deseos, que anima a su sumisa o sumiso a aceptar su propia naturaleza, a conocer
sus limitaciones y a intentar vencerlas. Guía que da la mano a su sumisa o
sumiso, le aconseja y apoya en su camino juntos. Y protector, ante todo
protector, consciente del valor que tiene el regalo que le hace su compañera-o:
su entrega, su propia vida; y, como el tesoro que es, lo cuidará y defenderá
siempre.
Muchos creen que quien escoge el rol de sumiso o sumisa en una relación D/s, es
una persona de mente frágil, fácilmente influenciable; Sibil-la es un ejemplo de
que, de nuevo, los tópicos son sólo eso: “No es que sea sumisa porque no sabría
cuidarme de mi misma, sino todo lo contrario: decido ser sumisa precisamente
porque soy capaz de ser responsable de mi misma. Algo tan importante como la
entrega no puede ser fruto de la irresponsabilidad.” Entregarse a una persona
requiere muchísimo amor, o cariño, o como quiera llamarse, y supone un gran
esfuerzo, correspondido en una relación ideal – no siempre lo es, al igual que
no sucede siempre en una relación de las llamadas convencionales -. El premio
que obtiene el Amo o Ama está claro; sí se hace un esfuerzo por quitar la venda
del prejuicio de los ojos, el de la sumisa también: “¿qué me mueve a ser sumisa,
a regalar parte de mi libertad a otra persona? Pues el dejarme llevar. Relajar
mi mente, sí se quiere; poder mostrarme vulnerable y frágil como en realidad es
un gran regalo” explica Sibil-la y continua: “Cuando me libré a mi Amo, cuando
pasé a ser una propiedad suya, me sentí liberada por primera vez en mucho
tiempo. Finalmente había un espacio en el cual podía ser yo misma, en el que me
sentía segura porque alguien se preocupaba de cuidarme, protegerme y, sobre
todo, quererme.”
Por otra parte, la sumisión física, el placer que se obtiene a través del dolor
en menor o mayor grado, no tiene por qué entenderse, hay tantas formas de sentir
y provocar placer como personas y la D/s y el sadomasoquismo consisten, en
parte, en eso: en explorar y descubrir nuevas fuentes de placer sin quedarse
quieto ante el muro de lo “políticamente correcto” no existe forma de
explicarlo, hay sentimientos que las palabras no pueden, ni deben, explicar.
Sibil-la utiliza un símil muy gráfico: “¿quién en su sano juicio se levantaría a
las 6 de la mañana en pleno invierno para ir a correr, cansarse, y sudar,
soportando dolor en las articulaciones? Yo no soy capaz de entender qué
satisfacción pueden encontrar en ello, pero parece que hay quien la encuentra y
desea ir un poco más allá cada vez.”
Las relaciones sadomasoquistas, D/s, BDSM..... pueden limitarse a una sesión, a
un encuentro esporádico o pueden convertirse en una especie de modo de vida.
Siempre entre adultos. Siempre de de manera sana, segura y consensuada. Sí una
persona experimenta sensaciones placenteras gracias a formas alternativas – por
poco conocidas, que no por inusuales – de practicar sexo, o de relacionarse con
sus semejantes, lo realmente insano y frustrante para esa persona, sería huir de
su propia naturaleza.
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