Tortura de pechos y pezones

Escrito por Kurt

master48bcn@yahoo.com

http://clubrosas5.com


 Provocar dolor y torturar los pechos y pezones es probablemente una de las técnicas más utilizadas en BDSM. Mientras que el porque de este hecho es obvio, hay bastante más alrededor de este tema de lo que pensamos. Existen muchas formas de hacer y pocas de no hacer.

Hablando de lo físico y de la salud, los pechos no son órganos vitales, son poco más que bultos de carne y grasa, llenos de venas y glándulas, es decir, y dicho de una manera muy sencilla y general es una de las partes visibles que diferencian al hombre y la mujer por su función de amamantar y procrear. La naturaleza los ha hecho flexibles para almacenar la comida en época de lactancia, también ejerce una función de atracción y deseo entre los hombres.

Aparentemente poco puede suceder para que pueda afectar a un órgano vital o causar un daño excepcional, pero nada más decir esto hay que añadir que sí se puede hacer mucho daño, y a veces un daño irreparable.

Colgar, o semi-colgar a tu sumisa de los pechos por un lado provoca que los pechos se deformen y también que alguna venita pueda romperse y dejar una marca que a veces dura mucho tempo o para siempre. No es muy frecuente, pero existe la posibilidad de que el canal lácteo se bloquee a causa de un piercing, de unas pinzas con dientes muy pronunciados y agresivos, o del bondage de los pezones. Hay que tener un cuidado especial y ser prudente con los pezones, sí tu sumisa en un futuro quiere o necesita amamantar.

Unas palabras con respeto a sangrar. En el caso de causar accidentalmente una herida en el pezón, este puede sangrar muchísimo. Esto, sin embargo no es nada irreparable y no hay que alarmarse por este hecho mas de lo normal en cualquier herida. La herida curará rápidamente y aquí, normalmente, no ha pasado nada. Sin embargo, heridas interiores, causando una pérdida de sangre o hematomas causa un dolor horrible y no tan solo dura mucho sino que también pueda causar que el pezón quede hipersensible para el futuro. Por lo que sí se puede hacer mucho daño en esta zona y no se debe exagerar nunca.

La lactancia es otro tema. Una excesiva estimulación de los pezones, a veces también sin ser tan excesiva, puede causar que el pezón empieza a lactar, aunque tu sumisa no esté en época de lactar. No pasa absolutamente nada por este hecho. Es más, puedes entrenar a tu sumisa para lactar y producir leche, aunque esto no funciona con todas las mujeres.
Cada pecho y cada pezón es diferente no solamente entre las mujeres existe esta diferencia sino también entre los dos pechos de una misma mujer son un mundo aparte. Algunas mujeres pueden reaccionar con extremada sensibilidad al tocarles un pezón, mientras que en otras se pueden colgar cargas pesadas de los pezones.

Dicho de otra manera, de lo que estamos hablando es muy individual en cada mujer e incluso puede haber diferencias entre el pezón derecho y el izquierdo. Por esta misma razón se recomienda averiguar las reacciones de tu sumisa muy poco a poco. Solo de esta manera podrás averiguar lo que funciona en cada momento y situación. Como anteriormente dicho, hay un montón de cosas que se pueden hacer en esta parte del cuerpo. Siempre y cuando uses el cerebro y no exageres.

Por norma los pechos y los pezones, al igual que las nalgas se prestan de manera exquisita para juegos intensos y prolongados, siempre y cuando el procedimiento sea lento y apropiado y no busques los máximos de dolor demasiado rápido. Otra cuestión muy importante y a tomar en cuenta es la respuesta psicológica de la sumisa a la tortura de pechos y pezones. Casi toda mujer reacciona de una manera determinada y diferente a estas torturas. Desde a las que les encanta, a las que lo odian, hay todos los niveles de grises por el medio. Mientras que a unas les entusiasma ser humilladas a través de ser entrenadas para el amamantamiento, otras nunca te lo van a permitir.

Procura no olvidarte de este aspecto sumamente importante en la comunicación con ella. Por muchas fotos que hayas visto o textos leídos nada se consigue de manera fácil y no tomes nada por hecho. Recuerda que muchas mujeres tienen una relación de amor odio con su pechos y que esta relación cambia según la época de su vida. Es obvio que su respuesta mental es mucho más intensa antes o después de un embarazo.

Igual que durante y después de la menopausia sus emociones son diferentes, habrá momentos de “me estoy haciendo vieja” especialmente en el momento en que la firmeza de los pechos disminuye. Y, apreciada Señora, lo mismo pasa con los hombres, no hay mucha diferencia entre varón y mujer en esto. Mientras que la mujer tiene tendencia de querer aparentar ser una niña, el hombre quiere mantenerse adolescente por lo que le encantan cosas como las motos, el fútbol, etc.

La reacción femenina con respecto al envejecimiento tan solo es diferente pero existe. Esta realidad también es válida para la sensibilidad de los pechos y pezones. Esta sensibilidad puede variar durante las etapas de una vida y lo que ha sido posible hace 5 años, hoy día quizás ya no puede serlo. Dicho de otra manera, el intercambio de poderes eróticos es un aprendizaje continuo y no termina nunca.

Especialmente en el campo de pechos y pezones nunca nada sigue igual.

Por sí necesitas algunas ideas:

Utiliza uno de sus sujetadores como sostén especial y de castigo. Basta con llenarlo con pequeñas piezas de viruta de acero o con este utensilio verde, tan asqueroso, que se usa para fregar las sartenes. Especialmente si la copa del sostén es una talla superior de la que suele necesitar. Esto excita y tortura los pezones a lo largo del día y mantiene la atención de su mente en ellos durante todo el día.

Cómprale un sostén de los fuertes que realmente alza los pechos. Corta un agujero muy pequeño en el sitio donde vienen a estar los pezones. Lo suficientemente pequeño para que el pezón no salga solo, sino que debas de estirarlos hacia fuera atravesando el agujero y se queden allí aprisionados. Una vez el pezón ha traspasado, el tejido alrededor de el y la presión del sostén harán que este esté erguido de manera bonita, especialmente para ir a cenar con amigos del club de tenis.

Montar un bondage alrededor de los pezones, siempre y cuando estos sean lo suficientemente grandes. Utiliza una cuerda estrecha de cáñamo crudo y átalo fuerte. También puedes usar una goma elástica fina. Se puede dejar puesto durante 15 o 30 minutos, después hay que quitarlo para volver a dejar circular la sangre. Mientras puedes tirar de ellos o bien atarlos a otro objeto.

Durante la edad media las monjas utilizaban una técnica de auto castigo cuando se excitaban sexualmente. Atando ropa entre si se enrollaban fuertemente sus pechos con ella. Esto parece no ser demasiado un castigo, pero sí tomas en cuenta que ponían algunos tallos de rosas con espinas por debajo cambia.

Para finalizar, coge cinta adhesiva y enrolla los pezones con ella, dejando la punta fuera. Por una parte este método aumenta la sensibilidad de la punta del pezón y por otra la atención que causa al hombre ajeno, a la vez que suele aumentar la vergüenza que sienta la sumisa.