Aunque en principio todo iniciado en
el arte de la dominación parece "nacer sabiendo" de ciertas técnicas por
todos conocidas, la realidad es muy distinta. Los comienzos de muchos de
nosotros se han alimentado de libros, fotos, o incluso conversaciones
con otros más avezados, pero pocos son los que se han molestado en
averiguar cuestiones que presumen simples y a la hora de la verdad no lo
son tanto. Ello conlleva a situaciones embarazosas que se traducen luego
en marcas permanentes, lesiones, o incluso visitas al centro médico...
por no hablar de la sensación de inseguridad que proyectamos hacia
quienes sufren tales torpezas. Temas tan populares como el bondage, el
spanking, las pinzas, canes, fustas... tienen una cara poco amable. Con
ciertas precauciones podremos evitar que nuestra actuación deje secuelas
indeseadas.
He creído conveniente analizar las acciones más extendidas, apuntando lo
que la mayoría sin duda sabéis, pero que no viene mal recordar
especialmente para quienes, a falta de un "Manual de Dominación de la A
a la Z", se acerquen a estas prácticas. En primer lugar, recomiendo que
en nuestro haber contemos con un lubricante no oleoso y un aceite
corporal; el aceite puede ser de baño (el famoso Jhonnsons), o bien uno
más untuoso y con propiedades emolientes, como el aceite de almendras
dulces, de venta en herboristerías y farmacias. Lo debemos usar tras
haber empleado fustas, reglas, palas de spanking... para evitar que las
marcas, -simples enrojecimientos dibujando el trayecto del instrumento
que aplicamos-, se conviertan en antiestéticos y difícilmente
explicables hematomas o quemaduras superficiales por fricción en caso de
látigos. (Seguro que alguno de vosotros recuerda desagradables
experiencias al respecto). También es útil para hacer menos duraderas
marcas de ligaduras de bondage demasiado apretadas, o mantenidas durante
un tiempo excesivo, al igual que cuando se trata de pinzas en pezones, y
siempre es recomendable aplicarlo previamente al empleo de cera,
especialmente en zonas sensibles. El lubricante no oleoso se emplea,
como sabemos, para facilitar la introducción vaginal o anal de cualquier
objeto ad hoc. La cuestión por la que no ha de ser de base oleosa es
simplemente porque deteriora el látex del que se componen la mayoría de
consoladores, vibradores, y por supuesto, preservativos. Aunque da buen
resultado la vaselina, o cualquier producto lubricante de los sex shops,
yo personalmente prefiero gel al agua de ecografía: es limpio, no graso,
y da una peculiar sensación de frescor. En una tienda de material médico
podemos adquirirlo en frascos de diversos tamaños, a un precio
asequible. (Y, en un guiño a quienes se sientan traviesos, les apunto
que el gel dentífrico Licor del Polo con el que se cepillan los dientes
tiene también muy peculiarísimas propiedades como lubricante rectal.
Vigilad únicamente que no existan heridas en la mucosa, una cosa es que
escueza y otra muy distinta que sea insoportable). En cuanto a prácticas
que comprometan la circulación sanguínea, (bondage, pinzas, clamps...)
debemos vigilar la coloración de la piel, el tiempo que están actuando y
el grado de presión que ejercen. Las pinzas en los pezones pueden llegar
a necrosar tejidos, de modo que es necesario calcular cuidadosamente
todas las variables. Lamentablemente no existe una norma general, pero
tengamos en cuenta que las pinzas metálicas ejercen más presión que las
plásticas, el bondage debe retirarse al primer indicio de amoratamiento
e hinchazón (edema) de las extremidades, y al liberarlas han de
mantenerse en alto para facilitar la circulación venosa (que es siempre
la más alterada por ser más superficial). En bondages de pechos, dos
consideraciones importantes: nunca esperar a que estén de ese color "nazareno"
que aparece en algunas fotos circulantes por Internet, y aflojad la
presión si vuestra chica es usuaria de prótesis mamarias: podríais
favorecer que se encapsulen los implantes, y el resultado es espantoso,
además de sólo solventable en quirófano. Esta última consideración es
extensiva a los azotes, golpes de fusta... no los castiguéis en exceso,
provocaríais cicatrices por retracción del tejido que rodea el implante.
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